Nombre: JTONIG
Ubicación: Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Jorge A. Jaurena Nacimiento: 23/11/1949 en Buenos Aires, Argentina.

domingo, marzo 19, 2006

Ibarra y la responsabilidad política por Cromagnon

Ibarra fue destituído de su cargo, con lo cual se lo ha señalado como principal responsable político de la masacre del boliche República de Cromagnon, ocurrida la noche del 30 de diciembre de 2004, y que dejara como saldo 194 muertos, la mayoría de ellos adolescentes. ¿Comienza una nueva etapa de premios y castigos en la política argentina? Es posible, pero, de ser así, es solo el comienzo. Lo señalo porque he leído y escuchado por ahí que este acontecimiento marca un antes y un después, y tal como lo percibo me parece excesivo.
La corporación política se cuidó muy bien de dejar sin trabajo por 10 años a uno de los suyos; el resultado alcanzadono oculta el hecho de que algunos votos fueron el resultado de una serie de arreglos políticos de pasillo, cuando no de aprietes, cometas, y otras vergonzosas piruetas de espuria negociación polìtica. La destitución devino en operación política para sancionar a Ibarra "ma non troppo". La previa "manifestación de apoyo popular", aunque trucha, amortiguó el efecto de castigo social que la destitución pudo haber producido.
Percibo una sociedad, en general, con poco interés en sancionar a Ibarra, que la mañana siguiente a su destitución ya hablaba de candidaturas para 2007, a la par que, agraviado, declaró que recurrirá a la justicia en busca de reparación por lo que considera un fallo injusto de la cámara juzgadora de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
El presidente se (no nos) cuida. Esta mañana, la mayoría de mis compañeros de oficina opina que ladestitución es injusta, y que menos mal que por lo menos no lo inhabilitaron. ¿Vieron por TV a la señora que, furiosa porque le costaba circular por Plaza de Mayo por la presencia de los familiares y sobrevivientes del Cromagnon, preguntaba por qué la policía no empezaba a "meter bala"? Vaya uno a saber cual es el porcentaje de personas que piensa como ella.
También hubo gente (mucha) que saludó el paso de los familiares y sobrevivientes por la Avenida de Mayo con palabras de apoyo y papelitos.
Me quedó en la boca -después de la destitución de Anibal Ibarra- buen sabor con gusto a poco. Me refiero a la reacción popular, la mayoría de la sociedad permaneció indiferente y esa indiferencia habla claramente de nuestra completa desmovilización social.
Nación y Clarín hacieron referencia a la responsabilidad de los padres en cuanto verificar a qué lugares van sus hijos a divertirse, como si en estos tiempos la autorización familiar fuera decisva a la hora de que los jóvenes decidan dónde irán a divertirse. Como dijo ayer una legisladora en su discurso, se nos pide que seamos inspectores, policias, bomberos, expertos en seguridad, etc., entonces, toda la infraestructura burocrática que sostenemos ¿para qué está? Creo que en este punto la prensa intepreta el pensamiento de gran cantidad de personas que creen que esto no puede pasarles porque sostienen la ficción de que "yo si me preocupo por saber dónde van mis hijos y con quien". Desde algunos sectores se piensa al otro, pero sin el otro ¿o me equivoco?
Para los jóvenes, algunos grupos musicales representan toda una mística; su lenguaje, las letras de sus canciones, sus mensajes, hasta su vestimenta, se integran a su subjetividad, igual que para nosotros lo fueron -y en algún sentido lo siguen siendo- The Beatles, Rolling Stones, Soda Estéreo, etc.
Si los culpables son las víctimas, ¿para qué voy a apretar la tenaza sobre los funcionarios? Si no quiero ver que Cromagnon puede estar en los trenes, subtes y colectivos obsoletos hasta la decrepitud; en los "comederos" del centro, donde las mesas están tan juntas unas con otras que es imposible pasar, no digamos evacuarse en caso de incendio; en cañerías de gas viejas que tienen pérdidas; etc., etc., etc. Cromagnon está también en la escenciade nuestro temperamento social mayoritariamente indiferente y desidioso, que por supuesto trasciende en el carácter de la mayoría de nuestros funcionarios, más ocupados en sus teje manejes políticos y sus negocios personales que en la función pública que desempeñan. Si no fuera así, no viajaríamos en semejantes transportes, no comeríamos en esas ratoneras, denunciaríamos la pérdida a Metrogas y los legisladores se hubieran anotado un poroto con una sanción ejemplar; además, estaría acelerándose todo lo muchísimo que queda por hacer para castigar de verdad la masacre de Cromagnon.Esta dirigencia desastrosa no hubiera llegado a representar a nadie si la mayoría de los representados fuéramos mejores que ellos. Si Ibarra hubiera sido sobreseído, no creo que hubiera habido otras expresiones de protesta que la de sobrevivientes y familiares. Ibarra fué destituído, en hora buena. Pero fue sancionado solo lo indispensable porque había espaldas políticas que cuidar, incluso, la del propio Ibarra que, de haber sido repuesto en el cargo, difícilmente habría salido indemne de los escraches y manifestaciones de protesta que su absoluciòn hubiera provocado por parte de los familiares, los sobrevivientes y la parte de la sociedad -minoritaria- que los acompaña en su reclamo de justicia.
Le pusieron un salvavidas de plumas a Ibarra, para que haga cómodo la plancha hasta 2007.
Sé que mucho o todo lo que escribo va a resultar políticamente incorrecto para algunos, pero este es mi pensamiento.
Es fundamentalmente desde nosotros como sociedad, como ente colectivo, desde donde puedo pensar la cuestión social que tanto nos preocupa, y esta no es -en mi opinión- una sociedad Caperucita. Lo dijo Aristóteles y lo repitió el general: los pueblos tienen los gobiernos que (sus mayorías, notodos) se merecen.
EDUCACION. Si no exigimos que la corporación política priorice la educación -que desatendió por mejor velar sus intereses corporativos-, asignándole prioridad de política de estado, destinándole sus mayores y mejores recursos materiales y humanos, la calidad de nuestra representación política difícilmente mejorará porque no se elevará sustancialmente nuestra exigencia a la hora de elegir. ¿O iremos mejorando a costa de muertes, dolor e impotencia?
La de destitución del jefe de gobierno porteño fue -en mi opinión- algo en el buen camino, pero muy algo. Falta casi todo, fundamentalmente señalar y castigar a todos los responsables y culpables de Cromagnon, inclusive aquienes aconsejaron al presidente permanecer en Santa Cruz la noche del 30 de Diciembre de 2004.